El estilo Luis XV
Publicado de Jose Manuel en EBANISTERIA A MEDIDA · Miercoles 06 May 2026 · 7 minutos
Tags: Luis, XV, estilo, decoración, muebles, arte, diseño, historia, arquitectura, tendencias, elegancia
Tags: Luis, XV, estilo, decoración, muebles, arte, diseño, historia, arquitectura, tendencias, elegancia
Líneas generales

Durante el reinado de Luis XV el proceso de reducción de los
ambientes que había madurado con la regencia se ve favorecido por el gusto
personal del soberano, amante de espacios recoletos y cómodos.

Toman forma toda una serie de ambientes nuevos: el
boudoir pequeño salón femenino junto al dormitorio;

La salita que se confirma como sitio donde recibir
visitas; el comedor, la biblioteca, la sala de juegos.
Etc. dejándose sentir una gran influencia de la mujer y tendiéndose a buscar la
intimidad en el hogar.
Los muebles pierden la pesadez barroca más que nada porque
son estudiados para mejor satisfacer las exigencias de una clase elevada que
tiende cada vez más a la comodidad e intimidad y al propio tiempo está educada
con mayor sensibilidad con respecto a las ideas de la decoración de interiores
y ya no se preocupa tanto de las apariencias.
El reinado de Luis XV
dura de 1715 a 1774, si bien lo que hoy se considera el estilo abarca los años
desde 1735 a 1765.
Los distintos artesanos que trabajan con éxito en este
periodo destacan Meissonnier (1695-1750), Oppenord, Gilles Joubert, maestro en
1768, y el más importante Jaques Dubis y Bermud Van Riesen Burgh, autor de la
sigla BVRB.
En la 2ª mitad del s XVIII
cada maestro tiene su propia marca junto a la cual se añade la del
gremio (J.M.E).
Características del estilo
La curva domina sin rival.
Las patas curvadas, que terminan en pied de biche

(pata de cervato) o
en voluta, se insertan sin solución de continuidad al costado del mueble y
tanto en su horizontal como en el perfil vertical sigue líneas curvas.
Las superficies frontales y laterales se bombean. En los
asientos los elementos estructurales confluyen entre sí.
El mueble Luis XV parece desarrollarse unilateralmente y no
parece ser resultado de una superposición o añadidura de elementos distintos.
Es un conjunto del que no pueden distinguirse partes individuales.
A este carácter contribuye en gran parte la decoración, que
sobre todo en los asientos está estudiada para que oculte y confunda las
uniones entre las distintas piezas.
El primer aspecto que llama la atención es la asimetría.
En su estructura el mueble permanece simétrico; pero la
decoración basada en conchas de formas distintas (riñones y judías), hojas de
acanto y motivos en rocailles, se dispone con más libertad, pero todavía
con equilibrio; el resultado es que, si bien se separa de un hipotético eje
central, el resultado no es precipitado.
En este estilo la talla se utiliza con más discreción,
aparece más que nada en las partes de madera de los asientos, donde se
entrecruzan conchas, rameados y otros elementos en rocaille.

En la decoración cobra gran importancia la aplicación de
elementos de bronce labrado, aplicados a
cerraduras, esquinas, en los bordes superiores, a veces como una pequeña
barandilla que sobresale y por último en las distintas superficies del mueble.
La madera va incrustada de flores, guirnaldas, jarrones,
trofeos. Se utiliza mucho la madera pintada de rojo, verde o amarillo, animada
con filetes dorados; también sigue en boga el dorado total.
En muchas piezas aparecen escenas orientales pintadas,
chinas, sobre todo, según una moda que tuvo gran éxito en el s XVIII.
También en la propia Francia se intentó y estudió durante
mucho tiempo la posibilidad de conseguir lacas a imitación de las orientales.
El uso de los tapizados en tela y los cortinajes llegan a su apogeo.
Los tipos
Florecieron toda una serie de asientos que servían bien en
una decoración que se había vuelto menos seria, más adaptada a la vida
doméstica.
La silla de madera natural o bien pintada en blanco, azul,
rosa o verde, también dorada, es de formas graciosas y ligeras.
Sillas y respaldos van tapizados o bien en caña de India,
que se puso de moda después del paréntesis de Luis XIV.
Las patas son curvadas y terminan en pies de ciervos.
Desaparecen los travesaños; la técnica del mueble se ha perfeccionado hasta el
punto de que ya no resultan necesarios.
Todo el tapizado de asientos y respaldos va incrustado en la
madera, que es la osamenta del mueble.
Caras y montantes van curvados de distintas formas; se
decoran con flores; la talla resulta más rica en el centro de la cintura, en la
parte alta del respaldo y en el arranque de las patas anteriores.
Las líneas generales del mueble son fluidas, todos los
elementos confluyen uno en otro sin una visible solución de continuidad.
En la butaca los brazos no llegan ya a la altura de las
patas anteriores, sino que se detienen a medio costado, esto se debe a la moda
femenina. Por los vestidos con meriñaques y crinolinas.

La clásica butaquilla tiene respaldo plano, con leve silueta
de violín y llamada a la reine. El respaldo es alto y arqueado en la
forma superior. La butaca con respaldo envolvente se llama cabriolet.
La butaca marquise (confidente), tiene un perfil
blando y un respaldo que se confunde con
los brazos en una única pieza envolvente de asiento más bien ancho.
La butaca la Bergere presenta un respaldo ligeramente
curvado pero el espacio debajo de los brazos está relleno y tapizado.
La butaquita de cabinet, de respaldo envolvente que sigue
por los brazos, diseñada de forma que se
pueda adosar a un escritorio, presenta las patas vueltas, una hacía el centro
dos que se encuentran en medio del costado bajo los brazos y la cuarta hacia el
centro por la parte de atrás.
La mesa mejora en ligereza y gracia.
Las patas curvadas terminan en pies de ciervo o con un rizo,
la selección se afina cada vez más hacia abajo. La superficie preferida es con
incrustaciones de madera en lugar de mármol. En las uniones y los pies de las
patas se aplican elementos rocaille en bronce dorado o bien se decoran con
marquetería de madera. Por lo general carecen de travesaños y de formas
variadas atendiendo a sus funciones.
La consolle es de líneas menos agraciada y más
suntuosa y permanece como elemento de decoración elaborada donde la talla,
sobredorada, tiene gran peso. Su tapa superior suele ser de mármol.
El escritorio más característico de Luis XV es el bureau
plat una mesa escritorio rectangular, recubierta por encima con cuero o a
veces terciopelo.

La escribanía de señora se diferenciaba del bureau plat por
las dimensiones y la superficie ricamente trabajada en marquetería, como las
demás partes del mueble.
La cómoda es sin
lugar a dudas el mueble más perfecto de este periodo. Los cajones son
dos separados por un travesaño. Las patas tienen una altura discreta, para
aligerar el aspecto general.
En el mueble de ebanista la línea curva y sinuosa cubre todo
su desarrollo en los lados, en las esquinas, que continúan armoniosamente la
línea de las patas, en la parte delantera, igualmente suave lo mismo en la
línea vertical que horizontal, en la silueta inferior en forma de ballesta.
La decoración de este mueble es muy variada, la superficie
se recubre con amaranto, sándalo y madera de violeta.
Cuando su altura supera a la anchura se convierte en el
mueble conocido como Sifonier.
Muchas cómodas están laqueadas con motivos chinescos. En las
partes expuestas se aplican decoraciones rocaille en bronce dorado.

